Para conocer a Dios en Cristo, debemos aceptar toda su humanidad (…) el Señor que se encarna, nace, sana, enseña, sufre, muere, resucita y permanece entre nosotros. (…) Si Jesús tiene un cuerpo real, la comunicación de la verdad de Dios se realiza en ese cuerpo, con su modo propio de percibir y sentir la realidad, con su modo de habitar el mundo y transitarlo.
Audiencia general, 21 de enero de 2026





























