(…)para encontrar a Dios, el ser humano no debe abandonar las ocupaciones terrenas, sino que puede vivir plenamente su propia vocación haciendo bien su trabajo cotidiano y santificándolo. Los cristianos participan, como todos, en la edificación de la ciudad de los hombres, con la mirada puesta en el fin de todas las cosas y en el encuentro con Dios, y recordando este fin último a aquellos con quienes comparten la aventura del progreso, la ciencia y la vida.
Audiencia general, 23 de septiembre de 2026
El Concilio Vaticano II: la estrella guía de la Iglesia
Invitación a seguir la Catequesis de León XIV todos los miércoles

































